Confianza hacia el futuro competitivo

Sin confianza, no hay economía. Las empresas se valoran, principalmente, por su capacidad de generar valor, no tanto por el valor que han generado. O al menos, ese debería de ser el criterio principal para arriesgar o no en un proyecto empresarial.
imagen 1Y la capacidad de generar valor es algo que se refiere al futuro. Y aunque es complicado, debemos de contar con la información adecuada. Y confiar en ella.
Sin embargo, en el actual contexto socio-económico, nos cuesta confiar. Son muchos los casos de corrupción, fraude… y además que afectan a personas y organizaciones de un “prestigio e integridad fuera de toda duda”. Pero a pesar de ello, necesitamos hacerlo.
Y también a nivel de gestión empresarial podemos y debemos hacer mucho para avanzar en este ámbito.
Históricamente, las auditorias han ayudado a “confiar” en la información que suministraban las empresas. El que profesionales externos evalúen y den opinión sobre la situación económico-financiera de una empresa ayuda, o debería al menos, a confiar en mayor medida en dichos datos.
Sin embargo, en los últimos años ha habido casos de malas prácticas en ese ámbito que no han ayudado, más bien todo lo contrario. El caso Enron, principio del final de Arthur Anderson, casos muy recientes de auditorías de empresas cotizadas en el mercado español y muchos más, han hecho que la desconfianza haya aumentado.
Con objeto de superar esta situación, la Unión Europea aprobó el 2 de abril de este año una reforma de la legislación de auditoria, y en España se prevé que salga adelante en los próximos meses una nueva ley de auditoría. Y por el bien de todos, espero que estas reformas ayuden a que podamos tener confianza en la información económico-financiera que manejamos.
Pero a pesar de todo, probablemente no será suficiente. Leía recientemente un informe de una de las Big-Four en el que se concluía que es preciso que “la auditoría analice las variables que determinan en qué punto está una organización, pero también en qué condiciones está para abordar el futuro”.
La primera parte (“en qué punto está una organización”) es lo que realmente nos aporta en la actualidad una buena auditoria, y lo que proponen es que además, sería bueno que “auditaran las herramientas con las que gestionamos el futuro”. Este sería un cambio significativo, y bien hecho, ayudaría a poder confiar más en la información que nos suministran las empresas, y en su capacidad de abordar el futuro. Aunque realmente, es algo complicado.
En todo caso, esas tendencias tenemos que considerarlas también en el desarrollo de nuestros modelos de negocio. Ayudarán a que ganemos en confianza y por ende, en competitividad.

Fermín Garmendia
Ondo izan.

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