El renacer de los Modelos de Negocio

Todo en la vida tiene fecha de caducidad. De manera coloquial solemos decir eso de que “Torres más altas han caído”… y es necesario ser consciente de esa limitación para poder plantear actuaciones que permitan alargar la vida de las empresas. A veces, el éxito nos ciega. Recientemente leía un artículo sobre el Circo del Sol. Una empresa que ha sido muy exitosa, sobre la que se han escrito numerosos artículos, casos… El Circo del Sol se creó  en 1984 y en 2015 ha tenido que venderse para poder mantenerse.  La empresa ha sido adquirida por la firma de capital privado formado por TPG Capital LP y Fosun Capital Group, y un fondo de pensiones de Canadá, Caisse de dépôt et placement du Québec, quedándose el fundador de la compañía, Guy Laliberté, con una participación del 10%.

El Circo del Sol empezó su actividad con 75 trabajadores y hoy en día emplea a unas 4.000 personas, facturando unos 760 MM de euros. Ya a principios de este siglo tuvo que adaptar su MdN, diversificaron hacia otros productos, hacia circos más complejos, con el miedo de perder su verdadero core businnes “un circo que emocionaba”. Pero “emocionar” conllevaba el tener que poner precios elevados, lo cual reducía de manera significativa su mercado potencial.

imagen 2Y como en todos los negocios, la competencia no está quieta, y también en este caso, han notado sus efectos. Para hacerle frente han tenido que innovar, pero no ha sido suficiente. Hasta tal punto, que Bruno Cassiman, profesor de Estrategia del IESE señala que “estamos ante un modelo empresarial muerto, que cuando comenzó fue novedoso, pero que necesita reinventarse, ya que cada vez tiene una mayor competencia”.

 Esperemos que los nuevos propietarios encuentren la fórmula para potenciar el proyecto, y que un referente de este nivel, del mercado de la cultura/ocio/diversión… pueda seguir dándonos alegrías a futuro. No obstante, esta es una cuestión que la podemos generalizar a todo tipo de organizaciones. Los entornos dinámicos en los que nos movemos no nos permiten estar quietos. El que no se mueve retrocede, y cada vez más deprisa.

La mortalidad es algo natural en las compañías. De hecho, la esperanza de vida empresarial está en una horquilla entre los 5 y los 15 años, y en torno al 50% de las nuevas empresas no alcanzan los tres años de vida.

 Sin embargo también hay empresas centenarias. Evidentemente suelen ser muy diferentes a lo que fueron en sus orígenes, pero es justamente el haber ido introduciendo esos cambios los que les ha permitido “renacer”. Han cambiado de sector, de propietarios, de personalidad jurídica… pero siguen vivas… Realmente a eso nos referimos cuando hablamos de innovación: qué debemos de hacer para mantener vivo el proyecto. La asunción de esos cambios es parte de la innovación. Y eso no está sólo en el laboratorio de I+D.

Arizmendiarrieta señala, en esta línea, que  “El signo de la vitalidad no es durar, sino renacer y adaptarse”.

Ondo izan

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