Final de año complicado

Este verano (y el principio de otoño) ha sido realmente complicado, y ya va siendo habitual el enfrentarnos a finales de año difíciles, después de un primer semestre bueno. En lo que nos toca este ejercicio, podríamos señalar cinco grandes factores a nivel de incertidumbre en el ámbito internacional que están teniendo repercusión en nuestro entorno económico:

  1. La debilidad de la economía china,
  2. La posible subida a corto plazo de los tipos de interés en USA,
  3. Miedo a una guerra de divisas, principalmente a nivel de países emergentes,
  4. La evolución del precio de las materias primas, y
  5. Las elecciones en Grecia y en el Estado (Cataluña y Generales).

Todos estos factores han creado un escenario de grandes dudas que ponen en riesgo la continuidad de un crecimiento económico mínimo que nos estaba empezando a dar algunas alegrías. Desde principios de ejercicio se comentaba de la gran volatilidad que se preveía para este año, y realmente acertaron. De un primer cuatrimestre con mucha euforia a un verano bastante triste, a pesar de los buenos datos del turismo. La globalización, y la interacción entre las economías que ella conlleva, hace que los “contagios” sean rápidos, y los períodos de calma “relativa” (realmente una clama “absoluta” no existe), cada vez más pequeños. Siempre pasa algo en alguna parte del mundo que tiene o al menos puede tener repercusión en nuestro entorno, a pesar de la distancia.

imagen 1Lo que está sucediendo es algo así como el “efecto mariposa”, pero aumentado. La idea del “efecto mariposa” es que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema dinámico caótico (más concretamente con dependencia sensitiva a las condiciones iniciales) cualquier pequeña discrepancia entre dos situaciones con una variación pequeña en los datos iniciales, acabará dando lugar a situaciones donde ambos sistemas evolucionan en ciertas formas completamente diferentes. Es famosa la frase que señala que “el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York”. Ahora lo que estamos viendo es que son las “tormentas” se contagian directamente. Se están acabando las sutilezas.

Prever estos movimientos a nivel mundial es prácticamente imposible para una empresa. Ni los grandes Centros de Predicción llegan a consensos. Mientras los expertos de Citigroup señalan que hay un 55% de posibilidades de que se produzca una recesión global en los dos próximos años, sus colegas de Goldman Sachs o JP Morgan vaticinan que el aterrizaje chino no se notará con excesiva fuerza en las economías desarrolladas.

No se trata de que como empresas nosotros hagamos otra predicción, pero sí que nuestros MdNs tomen en consideración estos movimientos y desarrollemos planes de contingencia para los diferentes escenarios. Los famosos Planes “B” que ahora pueden tener que incrementarse a “C”, “D”… dependiendo de lo que pase.

Ondo izan.

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