La Bolsa o la vida

El pasado fin de semana El País publicaba algunos artículos relacionados con el tamaño de la empresa española de bastante interés. En el primero se lamenta el diario del escaso tamaño de la empresa española, y es que en España el número medio de trabajadores por empresa es de 4,7 en 2014, cifra menor que los 5,7 de Francia,  los 11 de Reino Unido o los 11,7 de Alemania (En Euskadi el tamaño medio de empresa en 2013 era de 5,3)

El artículo trata, por un lado, de las ventajas de ser grande y de cómo esta falta de tamaño en España penaliza a su economía a través de la baja productividad o innovación por ejemplo. Por otro lado, hay un cierto análisis de la causas de esta falta de dimensión. Para el autor “si tuviéramos que citar las grandes causas de este comportamiento[…] hay que considerar la escasa cultura emprendedora que sigue existiendo en España, el escaso porcentaje de I+D y la poca tradición de cooperación empresarial. También existen factores financieros, como la excesiva dependencia de las PYMES de la financiación bancaria“.

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Otro factor que se cita es el hecho de que  España es una economía basada en los servicios y éstos requieren de empresas más pequeñas. Por ejemplo, el tamaño medio de empresa en Euskadi pasa de 5,4 a 14,2 si lo acotamos al sector industria y energía (siempre para el año 2013)

Es evidente que el sector servicios, debido a su tamaño tanto en Euskadi como en España “lastra” la dimensión de la empresa y, por lo tanto, los beneficios asociados a esa característica. Quizás sea un buen momento para detenerse a reflexionar sobre qué tipo de sector servicios estamos creando, y de pensar en un sector más avanzado, centrado en dar servicios de mayor valor añadido y basados en conocimiento y tecnología de vanguardia que puedan dar lugar a empresas de servicios de mayor tamaño.

Otro tema que destaca como limitador del crecimiento es la financiación. Crecer necesita de recursos económicos y eso requiere de “pasta”. En este sentido la dependencia de la pequeña y mediana empresa de sistema bancario es un problema. Antonio J. Zoido escribe en el mismo diario que “la conveniencia de un cambio en el modelo de financiación tradicional, con más peso hacia los mercados de capitales, es una opción que hoy se ha generalizado a nivel mundial“. Y es que la Bolsa resulta ser un mecanismo muy importante como instrumento de inversión , habiéndose canalizado en 2014 36.000 millones de € a través de ampliaciones de capital, nuevas admisiones a cotización y ofertas de venta y suscripción.

Sí, salir a a bolsa para nuestra empresa vasca puede ser una bilbainada, pero ya existen muchos instrumentos en el mundo de los mercados de capitales que pueden acoger a este tipo de empresas medianas como el MARF (Mercado Alternativo de Renta Fija) y el MAB (Mercado Alternativo Bursatil). Desde luego algunos acontecimientos de los últimos meses dejan un gusto amargo, pero  debemos plantearnos si es un problema de dichos instrumentos o de las empresas que hicieron un uso indebido de ellos. Como señala Zoido “la calidad de la información es uno de los fundamentos del buen funcionamiento del sistema financiero“, lo que nos lleva una vez más al debate de la transparencia de la actividad empresarial.

Si esto de la Bolsa ya produce vértigo en cualquier empresa vasca, no digamos nada de en nuestro entorno cooperativo donde el capital propio en manos de los socios de trabajo es un elemento singular y nuclear de su propio ser ¿Cómo conjugar ambos mundos? Solo plantearse este debate ya genera algo de atractivo vértigo ¿no?

Comments (2)

  1. Mikel Mesonero

    Tamaño reducido+ausencia fuentes financiación no tradicionales+falta ambición?. Pregunto.

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  2. Julen Iturbe-Ormaetxe

    No entiendo por qué esta obsesión por ser grande. O sea, por ser lento, poco innovador y agrandar la brecha de salarios.

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